Santiago… ¿Ciudad de Discapacitados?

Viernes, 17:40 hrs.


Tras una larga espera de nuestro ya tan cotidiano TranSatraso, iniciaba finalmente el tan esperado y anhelado largo trayecto a realizar un grato trámite relacionado con la matrícula de la U. Como es evidente que tanto micros como metro iban más llenos que lata de sardina compacta, no profundizaré en ello ni en esos detalles, aunque el tema a tratar tiene relación con el metro.

Todos hemos visto el símbolo que muestro a la derecha. Simboliza “discapacidad”, y generalmente se usa para marcar asientos o servicios especialmente formulados y diseñados para personas con discapacidades. Partamos entonces, por comprender que significa el término “discapacidad”.

discapacitado, da.

(Calco del ingl. disabled).

1. adj. Dicho de una persona: Que tiene impedida o entorpecida alguna de las actividades cotidianas consideradas normales, por alteración de sus funciones intelectuales o físicas. U. t. c. s.

Fuente: RAE


Ok, entonces un discapacitado es aquella persona que, por algún problema o alteración mental (algun daño cerebral por ejemplo, o una enfermedad mental irreversible o muy fuerte) o física (malformación de extremidades, falta de estas, lesión de ellos, etc.) no puede desempeñarse o realizar las acciones cotidianas normales (o sea, que todo el mundo realiza), sino que requiere de ayuda o de medios especializados para poder realizarla (como rampas, ascensores, bastones, sillas de rueda, etc.). Incluso, podríamos llegar a considerar “discapacitados” (muy entre comillas) a aquellas personas que son parte de la tercera edad (65 o más años) y que sufran de deterioro físico o mental relacionado con su edad.

Bueno, ya todos estamos claros de que es “discapacidad”, o de qué simboliza o señala la imágen antes presentada. Ahora, vamos al punto. Me bajo yo de la micro, en metro estación Simón Bolivar. Junto a mi, y también por la otra puerta de la micro, se baja un grupo de unas 10 a 15 personas, aproximadamente, entre escolares, estudiantes universitari@s, dueñas de casa, caballeros y ancianos. Mientras caminaba en dirección a la entrada de la estación (la escalera en Echeñique con Av. Ossa), noté que a mi lado, o tras de mi, solo iban dos o tres personas de las 15 o más que se bajaron. Recordé ahí, entonces, que también estas personas se bajaron muy apresuradas y casi corriendo, pero ninguna vestía un traje rojo ceñido al cuerpo con un símbolo de rayo en el pecho, como para ser “Flash” y haberme dejado atrás en menos de dos segundos.

¿Y donde estaban entonces? ¿Vino acaso la sombra de LOST y los secuestró? ¿Los marcianos llegaron ya, y llegaron buscando parejas para el ricachá? Nop, para nada.

Cuando miro hacia el costado donde se encuentra el ascensor “Preferencial”, con el símbolo de discapacidad al costado, me encontré con los desaparecidos en acción antes mencionados. 12 personas hacían fila para tomar el elevador, cuyo fin y propósito es proporcionar acceso a la estación a quienes tienen problemas físicos o de salud que les impidan bajar las escaleras como cualquier otra persona. Okey, había dos o tres viejitos, ellos quedan excluídos; incluso la señora dueña de casa, con las bolsas del supermercado y unos cuantos muchos gramos de más, que habría de ir agotada. Pero, ¿y los otros ocho? Ninguno portaba yeso, bastones, muletas, o era cojo ni manco; ninguno estaba ciego, ni vendado, ni desangrándose; ninguno tenía las piernas con fierros a lo Forrest Gump como para no poder flectarlas y bajar la escala. ¿Entonces? Dos alternativas: o el chileno/a promedio es MUY descarado y patán, o directamente vivo en una ciudad llena de discapacitados.

¡Pero como va a ser la primera! Imposible, me rehúso a creerlo. No en un país donde la gente hace todos sus trámites a la hora última hora, no en un país donde el “deje bajar antes de subir” del metro es ampliamente respetado ignorado, no en un país donde los jóvenes y caballeros sin dudarlo pegan el trasero con la gotita ceden su asiento ante una dama o una persona de edad, o donde estas damas cortesmente prepotentemente casi exigen que se les DE el asiento, como quien reclama en el estadio su asiento en tribuna. No, como se les ocurre. Los santiaguinos no son así. Entonces, ¿que queda? Sólo la segunda opción: esta es una ciudad de discapacitados. Con razón siempre para la Teletón llegamos apenas a la meta… habiendo tanto caso en la ciudad, no hay plata que aguante. En fin.

24.500-03… papapa, papapa, pa, pa…

2 comentarios to “Santiago… ¿Ciudad de Discapacitados?”

  1. Estefanía Says:

    ok…. puede ser ke sea una ciudad llena de discapacitados. a veces me incluyo y a veces me excluyo. Reconozco que algunos dias en la mañana, o en la tarde estoy muy cansada y a veces opto por el ascensor, pero solo cuando no hay mas personas porque incluso me da verguenza. Así como me da verguenza ajena cuando soy yo la que se pone de pie como si tuviera un resorte en el traste cada vez que veo una mujer con guagua, un anciano o a algún no vidente (ojo, ellos no los ocnsidero discapacitados, tienen mapas mentales increibles y sus sentidos sensibilizados al maximo)…

    yo me pregunto, no les da verguenza a los hombres o incluso a otras mujeres esta situacion??

    yo no exijo asiento, no me voy a morir por dejar de sentarme un tiempo, a pesar del cansancio, me reconforta ver a un bebe durmiendo en brazos de su madre, y que ella no tenga que estar apenas sosteniendose. Eso lo vale todo.

    saludos caballero de la palabra!!

  2. EnAnO Says:

    Me carga la gente aprovechadora. La gente comoda, la gente que pasa a llevar a los demas.

    Los ascensores estan disenados para que un minimo de gente se suba. Gente con discapacidad. Y no gente con bolsas, escolares agarra bolas, etc.

    Lo mismo con las puertas en el metro. Toda la manada se mete cuanto antes, y no dejan bajar. Lo mismo en la micro.

    Y tanto que reclaman… Una vez una vieja, cuando tranquilamente me iba a subir a la micro, prepotentemente me golpea el hombro para subir ella primero. Cuando se subio, le dije:

    “senora, entiendo que tenga mas edad que yo, pero nunca es tarde para aprender modales”. La gente me miro, y segui mi camino hacia atras en la micro…

    Bueno, saludos compadre, se lee bien el blog mas seguido!!

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